El mundo, es decir, nuestro mundo de los jóvenes viejunos, se divide en dos tipos de gente: los divertidos y despreocupados “Sincríos” (dinkys, pero no sólo) y los pobres “Concríos”, a los que yo pertenezco. Si tú eres un Sincrío, seguro que tienes ciertos prejuicios acerca de nuestra raza. Sientes curiosidad sobre cómo vivimos pero es más fuerte el miedo que te producimos y el escalofrío que te recorre la espalda cuando piensas que te puede pasar a ti. Voy a intentar acercar nuestro mundo al vuestro con una serie de cosas buenas habituales en nuestra vida que creo que merece la pena que conozcáis. Hoy empiezo con la primera: Bob Esponja. Pantalones Cuadrados. Sí, ese bicho amarillo, chillón y estúpido que veis de pasada cuando hacéis zapping en la tele y en el que nunca os habéis parado a ver más de dos minutos seguidos. Porque eso mismo pensaba yo al principio: vaya coñazo de dibujos. Pero no. Y es que los niños son niños pero no tontos. Bob Esponja dispone de unos guiones frescos, inteligentes y con distintos niveles de lectura. La serie lleva ya más de una década en Nickelodeon, ha sido nombrado por Time uno de los 100 mejores programas de tv de todos los tiempos y es la responsable de que el canal de tdt más visto en nuestras casas sea Clan. Y su “grandes éxitos” se ha convertido en la banda sonora de mi buga este verano. En realidad tiene bastante coña, sobre todo varias parodias de estilos musicales y alguna colaboración. Ahí van dos muestras: